Septenario

En referencia a la importancia del culto, la Regla 23ª de la Hermandad señala que: “El culto litúrgico, participación del sacerdocio de Cristo, ha de ser una vivencia singular de la vida de fe y oración. Vivir la fe y tributar el culto debido a Dios y a su Santísima Madre será un afán constante de los hermanos, quienes, en plena conciliación unos con otros, harán de su vida un culto espiritual, encontrando, con generosidad, tiempo para contemplar al Señor y a su Santísima Madre; conformando a ellos sus actitudes más profundas, ofreciéndose al Padre en Justicia y Caridad, y procurando siempre una participación comunitaria, consciente y activa, en la vida litúrgica, la cual supone vida de oración”. Por ello, la Hermandad anualmente celebrará en la última semana de Cuaresma, los siete días previos al Viernes de Dolores, un Septenario Doloroso con el siguiente orden: rezo del Santo Rosario o Corona Dolorosa, ejercicio del Septenario y Santa Misa con Homilía. Tras la Eucaristía y previo a la bendición del Predicador, como es tradición, se entonará el “Virgen Bendita de los Dolores.”

Durante los Cultos, especialmente dirigidos a transmitir el ejemplo de María como amor, servicio y fe cristiana, podremos encontrar en el altar mayor de la Iglesia de San Francisco las Imágenes de María Santísima de los Dolores, a la diestra, y de Nuestro Padre Jesús Nazareno, a la siniestra, conforme a la óptica de los hermanos y asistentes al culto.

En la mañana del Viernes de Dolores esta Hermandad celebra Solemne Función Principal de Instituto con Santa Misa y Homilía, haciéndose al Ofertorio Protestación de fe. También es el momento de realizar la toma de escapularios, protocolo para recibir a los nuevos hermanos de esta corporación.

En la tarde del Viernes de Dolores, finaliza el Septenario con Procesión Claustral, Exposición, Bendición y Reserva de S. D. M. Dicha Procesión Claustral se desarrolla por el patio del Convento de la Fraternidad Franciscana, comunidad que regenta nuestra residencia canónica, la Iglesia de San Francisco. Con dicha Fraternidad tenemos lazos comunes de vida diaria en torno a Cristo que se ven reflejados en la organización y celebración del Septenario Doloroso.

Por último, es obligatoria hacer mención a la labor desarrollada por los miembros de la Coral Servita, quienes son los encargados de contribuir a la solemnidad del culto con su acompañamiento musical.

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