Estación de Penitencia

La Reglas de la Hermandad de los Dolores, señalan en cuanto a la Estación de Penitencia que: “La Estación de Penitencia es un acto corporativo de la Hermandad, y constituye el principal acto de culto exterior de la misma. Tiene además una dimensión evangelizadora a través de la catequesis plástica que representan las Sagradas Imágenes y del testimonio de cuantos participan en ella”. Es por ello, que nuestra Hermandad rinde culto público a Nuestro Señor y a su Bendita Madre teniendo como finalidad la evangelización y el mantener e incrementar el culto a Dios Nuestro Señor a través de Ntro Padre Jesús Nazareno y a la Virgen Maria a través de Maria Stma de los Dolores. Del mismo modo, también cuenta esta Hermandad como veneración el gesto compasivo de Santa Mujer Verónica hacia Nuestro Señor en su camino al Calvario, enjugando el divino rostro del Redentor con su velo, así como, la presencia del Discípulo Amado y patrón de la juventud, a quien Cristo encomienda a su Madre durante la crucifixión, en cuyo Evangelio encontramos uno de los lemas de la Hermandad: “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.”(Juan 19, 25 – 27).

Es precisamente el día que se conmemora la muerte de Nuestro Señor Jesucristo cuando esta Hermandad hace Estación de Penitencia, que tendrá lugar en la Madrugada del Viernes Santo. Una práctica ya extinta de nuestra Hermandad sería el “Sermón de la Madrugá” del que la Regla 30ª, en su apartado 1, señala que “El Acto paralitúrgico del “Sermón de la Madrugá” es la recreación de las escenas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo predicadas por el Director Espiritual que históricamente la Hermandad celebraba en la Plaza de Lebrija en la Estación de Penitencia de la Madrugada del Viernes Santo”. Para ello, los hermanos nazarenos que acompañen a nuestros Sagrados Titulares vestirán túnica y antifaz de color negro con cinturón de esparto, llevando a la altura del pecho el Inmaculado Corazón de María atravesado por siete puñales de dolor, y quienes, con sumo recogimiento y compostura rezarán en silencio el Santo Rosario o la Corona Dolorosa.

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