Historia

La actual Hermandad proviene de la fusión de dos, la primera tenía por titular a Ntro. Padre Jesús Nazareno, fue aprobada su fundación el día 10 de Mayo de 1587 por D. Iñigo de Leziñana, Provisor Eclesiástico. La segunda bajo la advocación de la Virgen de los Dolores se desconoce, si bien por la cronología de la imagen primitiva, se puede situar a principios del siglo XVII. En algunos documentos antiguos del siglo XVI aparece nombrada como del Dulcísimo Nombre de Jesús. La devoción a la Virgen la acredita la magnífica tabla de la Virgen de la Antigua firmada y fechada en 1.602 de Alonso Vázquez.

Se estableció en una capilla contigua a la Iglesia del Convento de San Francisco (franciscanos observantes) de la ciudad de Lebrija. El inicio de obras para la fundación del convento data del mes de febrero del año 1570, en terrenos de la Silera, finalizándose estas en 1615 donde todavía se trabajaba en su capilla mayor, costeada por la familia García de Ledesma.

Siendo Presidente D. Diego de Guzmán y Gil de Ledesma a finales del XVII, año 1685, se reedifico sobre la antigua capillita fundacional, la actual bóveda sobre pechinas, con arco de medio punto abierto a la iglesia, en el lado del evangelio. La vinculación de esta ilustre familia de los Gil de Ledesma data desde los inicios del convento y de esta institución, prueba de ello es que su escudo nobiliario ocupa  lugar preeminente en el retablo mayor de la iglesia, en el ático, del lado del evangelio, y en el de la epístola, los del Marqués de San Gil, ambos patronos del convento.

Siempre ha efectuado su estación de penitencia la madrugada del Viernes Santo, portando cruces negras, manteniendo pleitos con la del Santo Entierro por el uso de estas, zanjados por la Autoridad Eclesiástica. El recorrido era más corto que el actual. La mitad del mismo se hallaba en la Caridad donde se efectuaba el relevo de los hermanos que portaban las parihuelas. Doce hermanos con túnicas moradas cargaban la de nuestro Padre, ocho con túnicas negras la de Ntra. Sra. y seis con túnicas blancas la de San Juan. Todos lucían el mismo escudo de la Virgen de los Dolores.

De la pervivencia de la Hermandad durante el siglo XVIII no tenemos la menor duda, es de las pocas que posee un importante archivo, conservándose los libros de actas desde el año 1748 hasta nuestros días. En el año 1792 se adquirió y aun hoy se conserva la urna del paso de Ntro. Padre, peana de carrete actual, fechada en su interior.

Durante el siglo XIX sufrió penuria como casi todas las Hermandades, el reinado de Carlos IV y posterior desamortización fue una lacra, si bien la hermandad no dejó de procesionar, celebrándose “el Sermón de la Madrugá”, que hizo de esta la más popular de Lebrija. Este consistía en una predicación que relataba las escenas de la pasión con canto de la Sentencia, a su vez el predicador increpaba a Pilatos mediante un ángel que defendía a Jesús. El Nazareno estaba articulado y daba las Tres Caídas, de ahí que durante estos años fuese conocida como tal y no por Ntro. Padre Jesús Nazareno. La Santa Mujer Verónica enjugaba el rostro del Señor mientras  San Juan acompañaba a la Virgen de los Dolores hasta su encuentro con Jesús.

 Este Auto Sacramental se desarrollaba en la Plaza, la casa hoy desaparecida de la familia Gil de Ledesma (Manzana Oeste entre las calles Sevilla y Corredera), se colgaba de su portada renacentista en piedra, un pulpito portátil para el Predicador, asistían todos los Frailes del Convento y Clero Parroquial con todo el pueblo. Desaparecido el sermón en el año 1968, solo nos quedan los cantos sobrecogedores de La Sentencia y el Ángel, a la salida de la Estación de Penitencia. El silencio y las saetas llenan de piedad y gozo  las frías madrugadas en la plaza de Manuela Murube. Todavía algunos la conocen como “la del Sermón”.

Posteriormente y al carecer de reglas, el provisor ordenó su incorporación en el año 1852 a la Venerable Orden Tercera de Siervos de María, establecida en su capilla colindante a la iglesia de San Marcos de la ciudad de Sevilla. Debiéndose observar sus reglas aprobadas por el Real Consejo de Castilla el 24 de Diciembre de 1779, poniéndose desde entonces en práctica una intensa devoción y cultos a María Santísima de los Dolores, Septenarios Gozosos, Dolorosos y Función Principal de Instituto el Viernes de Dolores, con toma de escapularios, comunión general, procesión claustral, bendición y reserva de S. D.M.

Sería injusto no reseñar a los siguientes hermanos que hicieron posible esta incorporación, eran los siguientes entre otros: Presidente D. José María López y Valiente, Mayordomo D. Antonio de Alva y Bellido. Secretario D. Francisco Velázquez y Velázquez, y el Presbítero D. José Arias Ruiz.

La capilla de la Virgen fue ampliada por sus hermanos mediante cuestación popular y municipal, finalizada y bendecida el 20 de Octubre de 1856, “dando D. Benito Rufino (vecino colindante) tres varas de ancho con los cimientos o gruesos de pared para anchar dicha Capilla, sin interés de ninguna clase”.

El antiguo retablo tenía un sagrario, así lo corrobora el minucioso inventario de las alhajas, ornamentos, ropas y efectos de la Iglesia de San Francisco de Lebrija,  año 1.900, del archivo Parroquial de Santa María de la Oliva cuando describe: “otro altar en la capilla de los Servitas con la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores con un sagrario de madera dorada con su lino de tela, y delante unas barandas de pino y sus cojines para el comulgatorio”.

Desde finales del siglo XIX  hasta su fallecimiento en 1938 fue devota y benefactora del Convento y de la Hermandad, la Excma. Sra. Dª. María Manuela Murube y Sánchez de Alva, sus innumerables obras de caridad la hicieron hija predilecta de la ciudad de Lebrija concediéndosele la medalla de la Beneficencia Pública de Primera Clase. Entre sus muchas donaciones está el retablo actual de la Virgen en el año 1924, que realzó aún más la condición de Capilla Sacramental que venía ejerciéndose. El antiguo retablo tenía también sagrario y nunca dejo de estar a sus pies el hijo amado, salvo el intervalo desde el año 1948 hasta el 1 de noviembre de 2013, en que se ha restablecido para gozo de nuestra Hermandad y de los innumerables fieles y devotos de la Iglesia del Convento de San Francisco, siendo Guardián  el  Rvdo. Padre D. Manuel Mª. Gómez Zaragoza (OFM).

Las actuales reglas fueron aprobadas  el  18 de octubre de 1979 por D. Rafael Bellido Caro, Obispo Auxiliar de Sevilla, posteriormente renovadas 26 de junio de 2006, incluyéndose la igualdad entre hermanos y hermanas, sin diferenciación en cuanto gracias, derechos y obligaciones se contemplan en estas.

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