Convento de San Francisco

El Convento de San Francisco, donde tiene su residencia canónica nuestra Hermandad, se sitúa en la actual plaza Manuela Murube. La fundación del Convento tiene su origen en las visitas que los franciscanos vienen realizando regularmente a la población para llevar a cabo su labor evangelizadora, para la cual, algunos devotos ceden una casa donde hospedarse en sus visitas a la ciudad (pues al parecer en un primer momento se hospedaban en la ermita de San Benito) hasta que dispusieran de un convento; momento que llegaría a partir de 1570, contando para su edificación con algunas casas y propiedades legadas para este fin. Como decimos, la presencia franciscana en Lebrija comienza en 1570. Posteriormente será dejado por la exclaustración en 1835, que pasó al clero secular, hasta que el 3 de mayo de 1900 se volvieron a instalar en él de nuevo los franciscanos procedentes del Colegio de Regla de Chipiona.

Arquitectónicamente hablando, todo el conjunto se organiza en torno al claustro principal del Convento, que se construye con anterioridad a la Iglesia, la cual tiene lugar entre 1577 y 1615. Como decimos, el Convento se organiza fundamentalmente en torno  al claustro principal, que vertebra todo el conjunto,  incluido un patio secundario, que en menor medida distribuye algunas partes de éste. La Iglesia se sitúa en el extremo sureste de dicho conjunto, relacionándose directamente con el Convento y mediante el compás o atrio de la Iglesia, con el exterior, hacía la actual plaza Manuela Murube.

El claustro principal presenta planta cuadrada y se compone de amplias galerías compuestas por arcos de medio punto, soportados por columnas de piedra sobre pedestal y pilares de ladrillo en las esquinas que dan acceso a un patio con un pozo de agua en su centro y rodeado por cuatro naranjos, todo adornado de macetas; mientras que en la primera planta se compone por arcos de carpanel sostenidos por columnas toscanas sobre pedestal que fueron cegados en época posterior.

Sus cuatro flancos lo componen al oeste, la Iglesia y el atrio o compás de dicho templo que asume las irregularidades de la parcela y resuelve el acceso desde la calle.

Al sur, se dispone  el cuerpo de fachada de la calle San Francisco, que presenta actualmente un estilo Neogótico con vanos de arcos apuntados que se disponen sobre la fachada siguiendo una modulación ordenada por las pilastras e impostas y rematada finalmente por esbeltos pináculos. En el interior de esta misma ala, se han realizado una serie de reformas y rehabilitaciones a lo largo del tiempo que han cambiado en parte su aspecto original, adecuándose recientemente algunas de sus estancias para salas de reunión, aulas de catequesis u otras actividades, además de servicios y pequeños almacenes; mientras que en la primera planta, por lo general, se encuentran las celdas de los frailes, la biblioteca, el archivo junto a un  lugar reservado para  despacho, aunque desde hace algún tiempo se ha habilitado en la primera planta un comedor  y la cocina.

El ala norte acoge la capilla de San Antonio de Padua y la antigua Sacristía, que es de planta rectangular y se cubre con una bóveda de cañón con lunetos, decorada con pinturas murales relativas a la vida de San Francisco y otros santos franciscanos, donde además, se representa la Inmaculada franciscana, además de emblemas y máximas de la orden fechadas en 1707. No obstante, desde principios del s. XX cuenta con una nueva sacristía junto al presbiterio más próxima al altar de celebraciones del templo; también, en este ala se encuentra la escalera que comunica a la primera planta.

El cuerpo este, también es de crujía simple, en planta baja se disponen algunas aulas y un salón de actos en el antiguo refectorio del Convento. A través de esta crujía se accede al patio menor, que se cierra en sus lados norte y este, con cuerpos de crujía doble, presentando actualmente forjados de principios del s. XX y que ha pasado a rehabilitarse recientemente para albergar el Centro de Alzheimer Miguel Dorantes de Lebrija. Los lados, sur y oeste de este patio secundario comprenden  por un lado, pequeñas dependencias que dan a la fachada del Convento por calle San Francisco y al Oeste, dan acceso al antiguo refectorio (hoy salón de actos). Por otro lado, a través de dicho patio y atravesando las dependencias de sus lados Norte y Este, accedemos  por un lado, al antiguo patio del Colegio de los Frailes y que, como antes, sigue dando acceso a la calle San Francisco, y por otro lado, limita con las antiguas huertas del Convento, patios y campos de deportes del antiguo colegio, que hoy han sido convertidos en un parking subterráneo. Así pues, todas estas instalaciones vinculadas a ese patio secundario, estuvieron relacionadas con la labor educativa desempeñada por los franciscanos sobre todo desde finales del XIX, hasta finales del s. XX cuando pierde esa función, sufriendo un periodo de relativo abandono, hasta la actualidad en que se han realizado en las antiguas huertas, campos de deportes y colegio una serie de equipamientos sociales para el pueblo de Lebrija. Sin embargo, podemos afirmar que las dependencias del Convento en torno al claustro principal desempeñaron además de las funciones propias de un convento franciscano, una labor formativa dirigida al propio clero que residía en el Convento o se instruía en él, relativa a materia teológica, dogmática, etc. contando por tanto con importantes profesores e instructores y la constante presencia de legos en el Convento. En este sentido, también cabe destacar como junto a las huertas se encontraban dependencias destinadas a los misioneros franciscanos, que partían desde los puertos cercanos hacía las Indias u otros lugares lejanos, como lugar de retiro antes de embarcarse.

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