TEMPLO
IGLESIA
DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD:
Iglesia blanca y pequeña, como todas las de las costas de los pueblos marineros. Me parece estar contemplándola desde cualquier nave pronta a arribar a nuestras playas. Antaño no estaba tan asfixiada por las edificaciones lindantes, sino libre y escueta para que pudiera verse desde cualquier lugar de la playa o el mar. Dicen que era el faro que guiaba al atardecer a aquellos hombres de la mar que pasaban la barra a aquellas tardías horas y que sabiendo que no podrían entrar en la Villa cuando arribasen, guardaban la esperanza de poder elevar a Dios sus plegarias y descansar en un lecho en tierra firme, después de tanta amargura por ese Atlántico. Aventuras, historias, leyendas, luchas, muertes, vidas... sus muros son testigos mudos de la historia de Sanlúcar de ayer, de hoy y de siempre.
Fue fundada por
Alonso Fernández de Lugo en
1441, fuera del recinto amurallado de la Villa de Sanlúcar a poca distancia
de los jardines del palacio de los Duques de Medina Sidonia, o barrancas del
Barrio Alto, siendo el primer lugar sagrado que conoció la ribera de Sanlúcar,
entonces playa desierta.
Su construcción es de una sola nave o canon, careciendo de monumentalidad a
excepción de algunos complementos ornamentales de su interior. La fachada era
de imitación renacentista conservando aun el primitivo frontón triangular con la
representación simbólica de la Santísima Trinidad en un triangulo equilátero en el
tímpano. Le faltan las cuatro columnas clásicas que estaban destruidas, pues al
no estar estas esculpidas en piedra, sino hechas de argamasa, se fueron
desprendiendo a trozos a trabes del tiempo, hasta que hubo que reparar la pared.
El campanario no estaba situado donde lo vemos hoy, sino en la parte interior
lateral, según documento «Habitando el rector y párroco semanario, bien a lo
estrecho y con las cam
paras al nivel de sus habitaciones, hasta que en el ano de
1758, con limosna que adquirió Don Juan de Echevarria y de su propia bolsa,
costeo el campanario que vemos hoy sobre la portada».

El artesonado de la Capilla Mayor es de
estilo mudéjar, joya de este arte y pieza única en Sanlucar. Con seguridad
puede decirse que data de la misma fecha que la fundación de esta Iglesia, pues
debe tenerse en cuenta la cantidad de nativos de las Islas Canarias que eran
apresados y esclavizados por su credo pagano, antes de la conquista definitiva de
dichas Islas. Teniendo en cuenta que la familia Lugo estaba tan vinculada a
estas Islas y Costas Africanas en cuanto a negocios bastantes lucrosos como
demuestro en los documentos del anterior capitulo, cabe deducir que algunos
esclavos mahometanos o quizás descendientes de moros cristianizados, des-pues de
la conquista de la Villa de Sanlucar en el siglo XIII, realizaran el trabajo que
hoy vemos.

El retablo mayor es de estilo barroco, erigido casi a mediados del siglo XVII, según el siguiente documento: «E1 Altar Mayor tiene un donoso retablo que se hizo y doro después de ser ayuda de Parroquia, porque el antiguo en que estaba una exquisita pintura de la Santísima Trinidad era pequeño y humilde».
Es interesantísima la Lauda sepulcral situada en las gradas de la Capilla Mayor.
Deleite de todo amante de la historia y el arte que sabe de su existencia, donde
yace sepultado el fundador, cuyo sepulcro lo cubre una magnifica loza de mármol
azul oscuro con su efigie encima de medio relieve con los escudos heráldicos o
de armas de los «Lugo» sostenidos por dos ángeles en la parte superior, dos
canes en la inferior y circundado todo ello por la siguiente inscripción en
letra gótica mayúscula: «SENOR AVED MERCED DE ESTE TU SIERVO ALONSO DE LUGO QUE
FIZO ESTE AL-BERGUE PARA LOS QUE DESECHAN EL MUNDO PASO ANO DE MCCCCL». No
ostenta arma alguna ni ropaje de guerrero, sino un traje propio de la época.
Entre las pinturas existentes, cabe destacar una tabla con un Crucificado, una
dolorosa con un Cristo yacente, un Flagelado, un Cautivo de pequeñas dimensiones
y un Cautivo Trinitario. A este ultimo, la piedad popular le atribuye ciertos
milagros acaecidos en el siglo pasado. Todas estas pinturas son de autores
desconocidos a excepción de este ultimo que es obra de Virgilio Mattoni y esta
fechado en 1824.
De las dependencias de esta Iglesia o de lo que era la posada y el hospital y
mas tarde seminario, que estaban adosadas a un lado de la misma, hasta hace unos
20 anos fue casa de vecinos, pues el Arzobispado vendió estas propiedades a
cierta firma comercial en la década de los anos cincuenta, aunque anteriormente
también estaba ocupada por inquilinos. La mencionada firma comercial amparándose
en la ley de desahucio, dejo a la deriva el edificio, que poco a poco se fue
derrumbando hasta quedar solo el solar y la fachada. Gracias a que la casa del
Rector no fue vendida y aunque ha habido que repararla sacrificando el corral
para ello, la Hermandad cuenta hoy con una casa Hermandad o unas dependencias
para la misma. El mencionado edificio «hospital posada» tras haber sido victima
del pico y la pala, el lugar lo ocupan hoy unos comercios, garajes y oficinas.
Lo único antiguo que queda de todo esto es un azulejo que pude rescatar de los
escombros, aunque bastante dañado en el que puede verse la Stma. Trinidad. Este
estaba colocado en la fachada debajo del balcón de la casa del Rector, hoy de la
Hermandad, y es seguramente del siglo XV o XVI.