SANLUCAR DE BARRAMEDA

    No es para nada precipitado considerar a este histórico pueblo de la provincia de Cádiz como la Puerta de Doñana, aquella verde alfombra que besa casi a Sanlucar de Barrameda, separada a pocos metros por el río.
    Con sus aproximadamente 60.000 habitantes, el manto urbano se extiende, blanco, a orillas de la desembocadura del Guadalquivir, engalanando la barra, saludando como el pañuelo de una dama a los navegantes que cruzan su literal.
    Su rubia arena es un referente veraniego para muchos turistas que se acercan hasta sus playas para disfrutar de lo mejor de este lugar.
    Sanlúcar de Barrameda, un crisol de colores, de olores, de culturas que con el paso del tiempo se han ido conformando en lo que en la actualidad es, un lugar privilegiado entre el océano Atlántico y la desembocadura del Guadalquivir, el río grande, como lo definieron los árabes, frente al Parque Natural de Doñana.
    Cuantas cosas se podrían decir de Sanlucar de Barrameda, de sus gentes, de su historia, de su gastronomía, de su fiestas y tradiciones; en fin, de un pueblo sabio, coqueto y con solera que en plena ruta del vino comparte lo mejor con cariño y agrado. De sus apilados y anejos barriles mana la celebre manzanilla, de color de oro, exquisita al paladar y una vieja y excelente compañera.
    Con un pasado histórico repleto de hitos y efemérides importantes, seria labor muy ardua y precipitada condensar todo su esplendor. Sobre su origen remote, existen varias teorías, a cual mas hermosa y enigmática, pues hay quien sitúa en estas tierras el asentamiento de los tartesios. Ahora bien, un hecho constatable es la existencia de res-tos arqueológicos del tesoro del cortijo de Evora, expuestos en el Museo Arqueológico de Sevilla, que manifiestan su antigüedad.
    A pesar de su importancia en aquellos anos, su organización como población se remonta a finales del siglo XIII. Estando Sanlucar en poder de los musulmanes, se sublevo en Murcia su rey Aben Huldín, por cuyo motive Alfonso X, luchando con él, tomo esta ciudad. Pero fue por poco tiempo, pues pronto regreso a manos de los mandatarios islámicos.
    Finalmente en 1264 fue reconquistada por el Rey Sabio, quedando bajo la jurisdicción de Jerez. Sanlucar y su comarca fue otorgada por Sancho IV a Don Alonso Pérez de Guzmán como privilegio por su heroísmo en la defensa de la plaza de Tarifa, lo que no se hizo efectivo hasta 1297 gracias al rey Fernando IV.
    Sin embargo, su historia y esplendor estuvo ligada a la casa de los Duque de Medina Sidonia, por la apuesta decisiva de que este pueblo se convirtiera en un activo puerto. Fue entonces cuando se crearon importantes instituciones como la del Posito, una de las mas antiguas de España, la Alhóndiga y la Casa de la Contratación. Prueba de su importancia es que el propio Cristóbal Colon, en su tercer viaje a América, optara por Sanlucar como punto de partida. También lo hicieron Magallanes y Juan Sebastián Elcano, en su primera vuelta al mundo.
    A partir de 1645 con la incorporación a la Corona, fue decayendo el poderío que tuvo antes. Don Bartolomé Morquecho en nombre del rey tomo posesión de todos los bienes ducales e hizo quitar las armas del Duque de todos los edificios públicos. Esta decisión estuvo motivada por el intento del noveno Duque de Medina Sidonia de proclamarse rey de Andalucía y constituir aquí un reino independiente.
    A mediados del siglo XVIII, Sanlucar inicio una nueva época de esplendor convirtiéndose en 1804 en provincia marítima independiente por orden del rey, habilitándose su puerto y facultándose para crear un Consulado o Tribunal de Comercio. Durante la invasión francesa, con la nueva división territorial de España, desapareció la provincia de Sanlucar .
    Paralelamente con otros municipios de esta extensa comarca que se conoce como Bajo Guadalquivir, a finales del siglo XIX, experimenta un importante desarrollo turístico como lugar de reposo y descanso, que todavía disfruta y la han convertido en una de las ciudades mas veraniegas de nuestra comunidad.
    La elección de Sanlucar por los duques de Montpensier para pasar largas estancias contribuyo al crecimiento de la industria turística. En 1852 se instalaron en el Palacio que mandaron construir conocido como el Palacio de los Infantes de Orleáns y Borbón. Edificación de indudable valor artístico y simbólico para los lugareños. Actualmente es la sede del ayuntamiento, lugar de referencia y transito para un sin numero de sanluqueños. Según los expertos es el primer edificio neomudejar que se construye en España aunando las distintas tendencias artísticas que marcan el siglo XIX. Por este lugar pasaron la exreina de los franceses, el rey viudo de Portugal, el Rey Alfonso XII y Maria Cristina.
    El agradable clima de Sanlucar, la belleza de sus paisajes y los atractivos de la costa también contribuyeron a que ilustres literatos se fijaran en ella para describirla elogiosamente en sus obras. Fue el caso de Fernan Caballero y otros viajeros ilustrados del ochocientos.
    Antonio Tenant Latour decía de su playa que el viajero no encontrara aquí nada de lo ya visto en otra parte: "una arena lisa y fina, un agua que la mezcla de mar y río y la convierte en la mas apropiada al temperamento andaluz".
 

Palacio de los Infantes de Orleans. Actual Ayuntamiento.

              

 Las Covachas.

 

Capillita del Carmen.

 


    Pasear por las calles de Sanlucar es un placer. Descubrir poco a poco sus rincones con aromas del pasado nos transmiten el esplendor del señorío de esta ciudad. En la Plaza Alta o Plaza Arriba se encontraba ubicada la antigua fortaleza del Alcázar Viejo. Tuvo un gran protagonismo hasta principios del siglo XVIII pues era aquí donde se conmemoraban todas las celebraciones publicas. Mas tarde se traslado a la actual Plaza del Cabildo, antes Plaza de Abajo o de la Ribera. Hoy es el centro de la ciudad.
    Una de las vías mas carismáticas de la ciudad es la Cuesta de Belén, paso obligado entre el Barrio Alto y el Bajo. Las Covachas, un desnivel que se salva en perfecta armonía y belleza artística, ofrecen una combinación misteriosa de relieves, figuras mitológicas, monstruos marines, alas de murciélagos, colas de serpientes, según la antigua costumbre medieval que se corresponde con el ultimo gótico del siglo XV. Esta zona formo parte del recinto fortificado que rodeaba la ciudad junto a cuatro puertas llamadas de Jerez, de la Fuente, de Sevilla y de la Mar con la que se corresponde.
    Es curioso que a mediados del siglo XV al principio de la Cuesta, en la Calle Bretones, se asentaron los mercaderes de Bretaña, de ahí su nombre. La calle cerrada al publico con cadenas disfrutaba del privilegio de franquicia bajo la jurisdicción de un cónsul bretón que cobraba por cada puerta que daba a la calle. Tal prebenda se perdió con la incorporacion de Sanlúcar a la Corona.
    Subiendo por la Cuesta de Belén nos encontramos con otra construcción perteneciente al importante patrimonio de Sanlucar, la Iglesia de la Merced. Este edificio barroco lo construyo en 1625 el arquitecto Alonso de Vandelvira a petición del Duque Don Manuel, de la Casa de Medina Sidonia. Tras las obras de restauración y rehabilitación se ha convertido actualmente en un magnifico Auditorio.
    El palacio de los Duques de Medina Sidonia,
magno y sobrio, edificado en el antiguo solar que antes fue posito en el siglo XVI, es de gran atractivo plástico por sus volúmenes arquitectónicos y propuesta estética. Jardines, viviendas, archive y otras dependencias albergan este espacioso recinto que se erige señero en la pla­za de los Condes de Niebla.
    Muy cerca se halla la Parroquia de la O junto al castillo y aprovechando una de sus torres-, testigo y consecuencia como otras iglesias de la ciudad del comercio con el Nuevo Mundo, y constituye una interesante muestra del arte gótico mudéjar. Fue la primera construida en Sanlucar, y la fundo en 1360 Isabel de la Cerda y Guzmán. Su portada ostenta las armas de sus padres. La primitiva estructura del templo se modifico a finales del siglo XVI, y en el siglo XVII se construyo el segundo cuerpo de campanas.
 En el recorrido por los edificios sacros hay que detenerse ante la Iglesia de Santo Domingo del siglo XVI, antiguo convento de los dominicos. Exhibe un bello atrio y portada, costeada por el duque Don Alonso. En su interior, a ambos lados del altar mayor, Don Alonso mando construir los sepulcros de la Casa Ducal. También guarda una interesante talla de la Virgen del Rosario, conocida como la galeona o la capitana, pues acostumbraba acompañar a los navegantes de la flota de indias en sus singladuras al Nuevo Mundo. Hoy en día, la patrona de los marineros, la Virgen del Carmen, se custodia celosamente en una pequeña capilla ubicada en Bajo de Guía.
    El Castillo de Santiago se alza en el Barrio Alto. Fue construido en el siglo XV por Don Enrique Pérez de Guzmán, conocido como el Magnifico, con la finalidad de defender a la población de posibles ataques. Su planta es cuadrangular con torres igualmente cuadrangulares en las esquinas, y en uno de sus ángulos se erige una soberbia torre hexagonal, contrapunto de este majestuoso castillo. El aspecto de su alzado inicial ha cambiado ligeramente; por ejemplo, su acceso directo al patio, a partir de 1801, se realiza desde una entrada principal por la plaza de Santiago. Durante la guerra de la Independencia contra los franceses, se utilice como cárcel de los prisioneros de la batalla de Bailen. Y después de mostrar durante algunos años un aspecto bastante descuidado, se han realizado algunas obras en estos últimos años, que aun no han concluido. Debido a su importancia se declare Monumento Nacional de carácter histórico-artístico.
    Es un gozo dejarse llevar por el embrujo de Sanlúcar y sentarse en el barrio marinero de Bajo de Guía a contemplar el horizonte hacia el Coto de Doñana, mientras se degusta su gastronomía de carácter marinero y de los pro-ductos que proceden de la huerta. Hasta aquf llega también el aroma de la manzanilla, genuino caldo sanluqueño, un vino de exquisito paladar que ha desarrollado una industria importante. Su proceso de elaboración, crianza y el micro clima lo hace único. En las bodegas sanluqueñas se elaboran, además de la Manzanilla, todos los tipos de vinos que forman la gama del jerez.
    Junto a tanta cal sobre piedra histórica, un entorno envidiable: el Parque Natural de Doñana, uno de los de mayor extensión y reconocido prestigio de los que existen en España. El Buque Real San Fernando,
que toma el nombre del primer Buque que navego por las aguas del Guadalquivir a principios del pasado siglo, siguiendo el itinerario fluvial, nos transporta a la otra orilla para descubrir la extraordinaria riqueza ecológica de este bello paraje. Esta considerado por la UNESCO como Reserva de la Biosfera y representa la zona húmeda mas importante de Europa. El Centro de Recepción de Visitantes, que aprovecha la antigua fabrica de hielo, informa sobre su riqueza faunística y ecológica.
    En el entorno de Doñana esta la Algaida -antiguo islote, hoy soldado a tierra firme-, poblada por un pinar creado por el hombre donde se recolectaba la leña y los frutos del pino piñonero. Este espacio, zona habitual de recreo para los vecinos de Sanlúcar, tiene un importante valor ecológico. Entre el pinar y la orilla del río se sitúan las marismas y salinas de Bonanza, donde habitan por las características de su suelo, una importante variedad de aves.
    Sanlucar de Barrameda puede presumir de fiestas. Aquí son variadas y se viven de una manera particular, cautivando y sobresaliendo las que se relacionan con las tradiciones del lugar. Por ejemplo, su Semana Santa, manifestación estética de un profundo sentimiento popular. Pasos ricamente exornados recorren en procesión las calles de Sanlucar ante la mirada de miles de devotos. Esta fé queda rubricada con el paso, por el Coto de Doñana, de las hermandades hacia la aldea de El Rocío, tras un largo y duro camino. En Bajo de Guía es el acontecimiento, con los bueyes tirando de la carreta de plata para cruzar en barcazas la desembocadura del Guadalquivir.
    En mayo se celebra la Feria de la Manzanilla, con corridas de toros, bailes, paseo de caballistas y un gentío dispuesto a pasarlo lo mejor posible. Una inmensa explanada ubicada entre la ciudad y la playa, acoge numerosas casetas engalanadas y coloridas donde los sanluqueños comparten lo mejor que tienen con todos aquellos que les visitan.
    Y en agosto llega toda una eclosión de alegría, pues el día 15 es la festividad de la Patrona, la Virgen de la Caridad, que en solemne procesión y acompañada por las hermandades y cofradías, recorre las calles de la ciudad, manteniendo una tradición que se inicio hace 400 años. La nota de color la pone la impresionante alfombra de sal que cientos de voluntarios confeccionan en las vías mas céntricas. En 1997 los fieles celebraron además la elevación a Basílica del Santuario que acoge a la Patrona, concesión realizada por el Papa Juan Pablo II.
    Además en su calendario de celebraciones hay que resaltar la Fiesta de la Exaltación del Guadalquivir que en este mismo mes elige a su Reina y a su corte de Damas.
    No se pueden soslayar las tradicionales
Carreras de Caballos en las arenas de la playa, que se han declarado de Interés Turístico Nacional. Es un acontecimiento único avalado por mas de ciento cincuenta años de existencia, las mas antiguas de España. Este espectáculo se ha convertido en uno de los atractivos mas singulares del verano andaluz.
Sanlucar de Barrameda, artística, cultural, lúdica, y gastronomita es una hermosa ciudad, bañada por el mar, plena de historia, a orillas del Guadalquivir, el gran río que ha sido siempre un vinculo de unión con las tierras del interior.